Previenen en escuelas conductas disruptivas

20/03/2017 – Convencidos de que inculcar en los niños el respeto a sus semejantes -y no el miedo- permite alcanzar una mejor convivencia grupal y desarrollo integral del menor, la agrupación Atención a Niños y Niñas, Adolescentes y Familia, Asociación Civil, lleva a cabo un programa de prevención de Conducta Disruptivas en las escuelas.

Se considera como conducta disruptiva toda aquella actividad mediante la cual el alumno trasgrede, viola o ignora la normativa disciplinaria establecida, por ejemplo el bullying, falta de respeto al maestro, daños a la institución, el aislamiento, y otros.

Orientación

Edgar Eduardo Ipiña González, presidente de ANNAF, A.C., informa que se trabaja en este proyecto en las escuelas primarias y secundarias, esta semana acudieron a dar pláticas a la General número Uno “Juan José de la Garza”.
Estos cursos de orientación son para alumnos, padres y docentes, y se ofrecen en horarios que no afecten el horario de clase.
Se considera que estas conductas pueden tener un origen biológico, es decir, a causa de un daño orgánico o genético. Psicológico, porque el menor vive en un ambiente de violencia emocional o carencia afectiva, así como de tipo social: carencia en su entorno social o relación con grupos dañinos.

Tendencias

Quienes incurren en estas conductas pueden asumir la postura del acosador, de víctima o espectador, pero cada una se refleja con actitudes diversas, como agresividad, baja autoestima, aislamiento, o apatía.
A los niños se les habla de cuatro pasos básicos para contener esta situación, de las más impactantes: “Eso no se hace”, donde el menor es capaz de comprender qué acciones son perjudiciales, y cuando alguien las comete, en grupo le hacen ver al infractor que Eso no se hace, por lo tanto se inhibe.
Empoderamiento, detectar y reportar al agresor, en el caso del bullying por ejemplo, no deben ser apáticos, para resolver esas malas conductas.

Confianza

Al menor se le enseña a respetar a sus mayores, a establecer comunicación con ellos, especialmente con sus padres y maestros para situaciones que a cada cual le corresponden, y no debe prevalecer el temor al regaño, a los castigos o la indiferencia.
Se les dice que si uno no le hace caso, otro seguramente le pondrá atención, pero no debe desistir en pedir apoyo.
Cuando un niño deje de sentir temor en la comunicación con el adulto, se gana, pero cuando siente admiración, es un gran logro porque entonces tratará de seguir su ejemplo y jamás va a ignorar las reglas de buena conducta.
En general, se considera que las conductas que desarrollan los niños, un alto porcentaje reflejan lo que viven en casa, en su grupo social, de ahí lo importante de que la familia se integre más con sus menores, que además de alimento y educación, requieren cariño, atención, sentirse seguros.

Agencias

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