ORBE

Ma. Teresa Medina

19/10/15

Lo que debe inspirar a los aspirantes

El significado “moderno” de la política genera desconfianza e implicaciones graves hacia sus protagonistas.
Tamaulipas entró a una etapa preelectoral donde gran parte de sus actores políticos tendrán que hacer a un lado la disputa abierta o soterrada, el escándalo y el discurso simplista, y transitar una ruta cada vez más competitiva en lo económico y un contexto de mayor calidad de vida para la población.
Para muestra basta ver la trifulca que desde el norte del Estado se traen el alcalde de Nuevo Laredo, Carlos Canturosas Villarreal, y el senador Francisco García Cabeza de Vaca.
Ambos alardean tener mucho pueblo. Sin embargo, antes de ir por la candidatura del PAN hacia la silla de Egidio Torre Cantú, se pelean el amor político de Leticia Salazar Vázquez, alcaldesa de Matamoros.
La estrategia del tan vilipendiado ex alcalde de Reynosa es dividir el voto del norte, y posiblemente el ubicado en Victoria, ya que según afirma, la zona sur, Tampico y Madero, la tiene en el bolsillo.
Pero si desean trascender en ese ámbito tan desprestigiado, su lucha por el poder deberá superar las expectativas de los votantes que ya no admitirán otra andanada de descalificaciones mutuas.
Les urge en ese sentido la presentación de elementos que enriquezcan el debate y proyectos factibles y antidemagógicos, sin las patrañas y embustes de “El Bronco” Jaime Rodríguez, el cuentero gobernador de Nuevo León que dejó a todos sus electores colgados de la brocha.
Curiosamente en el PRI no se observan (en apariencia) los forcejeos inocultables del panismo, siendo que sus ocho aspirantes igual están inmersos en una carrera que habrá de culminar con el esperado “destape” a más tardar el 15 de enero.
Y por cuyas fechas (del 20 de enero al 28 de febrero) será el período de precampaña hacia la gubernatura, 40 días que se traslaparán sobre una etapa de 30 días en donde todo un colorido contingente de precandidatos a las 43 alcaldías y 22 diputaciones también andará en los mismos y apurados trotes.
Claro que la diferencia entre tricolores y albiazules radica en que estos últimos juegan a madrugarse, mientras que los primeros, pese a sus aspiraciones rutilantes, están sujetos a una conocida disciplina de previsibilidad, de señales provenientes de las alturas, de rituales y acuerdos que aunque no sean del todo convincentes, son el estilo democrático que han adoptado por muchos años y que les ha funcionado; tanto que en 2012 regresaron a Los Pinos.
La cuestión es que Alejandro Etienne Llano, Ramiro Ramos Salinas, Marco Antonio Bernal, Baltazar Hinojosa Ochoa, Paloma Guillén Vicente y Enrique Cárdenas del Avellano, citando a los que se me vienen a la mente, recurran a ideas, expresiones y proyectos orientados a una mayor justicia social, y no a la misma receta de apretarle el cinturón a la ciudadanía con medidas de austeridad en un país de grandes recursos.
México ya no aguanta registros históricos de bajo crecimiento, experimentados y sufridos durante los últimos 50 años por el conjunto de la sociedad.
De ahí los esfuerzos y las gestiones del gobernador Egidio Torre Cantú para darle a Tamaulipas una perspectiva de prosperidad duradera, y salir del estancamiento.
¿Cuántos aspirantes a la gubernatura tendrán el talento y los conocimientos para conducir a la entidad por esa ruta que desde 2011 inició la presente administración?
No son pocos los que afirman que quieren hacerlo, pero, ¿podrán lograrlo mediante esos drásticos ajustes provocados por los lentos y hasta grandilocuentes cambios estructurales?
Personajes como el alcalde de Victoria, Alejandro Etienne Llano, insisten en que la ciudadanía requiere oportunidades de desarrollo a la par de armonía y cohesión social.
Ahí en ese mapa social es donde los aspirantes deben inspirar sus proyectos políticos, y no en el “ya me toca encabezar el poder”; es decir, una recomposición estructural que vaya de la mano con un renacimiento ciudadano, economía dinámica, generación (y calidad) de empleos.
Si viene un cambio en el país por las diversas reformas, éste debe ser enfocado primeramente a erradicar injusticias y carencias agudizadas por los bajos salarios. También los “independientes” y “broncos” tienen que estar conscientes de que el descontento social no es exactamente la ausencia de democracia, sino la cotidiana crisis tenebrosa a la que nos han llevado los diferentes gobiernos federales que ya le exageraron, deteriorando la confianza de la gente y la esperanza de vivir mejor.
¡Buenos días y excelente inicio de semana!

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