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Los niños nunca van a dejar de comprar comida chatarra porque simplemente es la más barata, "ya quisiéramos alcanzar siquiera para las papitas", dijo un alumno de extracción humilde de una escuela de la 38ava. Zona Escolar en la zona centro de Valle Hermoso.
Don Toño Murillo, expendedor de papitas y todo tipo de golosinas en las afueras de la céntrica escuela, dijo que "nunca se va a acabar esta actividad porque los productos son más accesibles en el precio y para los niños resultan mucho más agradables que la comida común", dijo.
Les valen las disposiciones Es que es una medida que está aplicando el presidente de México, Felipe Calderón, apuntó este medio al cuestionar al vendedor de frituras, a lo que respondió "no pos como él come de lo más sabroso y todo se lo pagamos el pueblo, que se venga aquí a trabajar, a buscar la forma de ganarnos nuestro propio sustento para que vea lo que es sufrir", afirmó. Agrega que existe una química ineludible que nunca se va a acabar que es la del vendedor de frituras y el gusto que tienen los niños por ellas. "Muchas de las veces los niños apenas si tienen para unas papitas, ¿cómo quieren que se alimenten bien si no hay dinero para comprar comida buena?", se cuestiona. Este medio constató que al instante que los niños van saliendo de clases, lo primero que piden a los padres de familia es que les compren alguna golosina que exponen los diferentes vendedores, de bolis, raspas, papitas, dulces, paletas, bombones, mazapanes, fritos Parga con chile, limón y sal, entre otros muchos productos que se expenden en las afueras de las escuelas, de todas las de la ciudad de Valle Hermoso porque además la venta de estos productos es el sostén de vida de muchas familias, eso es lo que nunca se podrá terminar aunque sean medidas presidenciales, dijeron los comerciantes.
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