Los Juegos del Poder

Maribel Villarreal

15/04/2018

El menos corrupto

¿Quién de los candidatos presidenciales es el más honesto? o deberíamos preguntar en el prevaleciente escenario de corrupción en México: ¿cuál de los candidatos presidenciales es el menos corrupto?
¿En el contexto de la corrupción se puede ser poco corrupto o muy corrupto? Ahí está el caso del nayarita Hilario Ramírez, aquel alcalde de San Blas que reveló cínicamente que sí robó “pero poquito”. No podía ser de otra manera. El pueblo tiene un reducido presupuesto.
Será cierto “que la ocasión hace al ladrón”. Será que a menor presupuesto son menos corruptos.
Hay asumidas referencias con aquello del “año de Hidalgo”. Hay vergonzosos ejemplos como el de los ex gobernadores César Duarte de Chihuahua y Javier Duarte de Veracruz, solo por citar los más recientes y los más descarados saqueos de los que se tiene memoria.
En el 2017, según la evaluación de Transparencia Internacional revelada a principios de este año, México empeoró en el tema. Si, ahora somos más corruptos. Estamos en el lugar 135 de 180 países evaluados.
El organismo hace hincapié en la resistencia que hay en México para la implementación del Sistema Nacional Anticorrupción y, en los limitados casos, la colocación de funcionarios a “modo” de los gobiernos en turno.
En el 2015, el presidente Enrique Peña Nieto fue duramente criticado cuando aseguró en el “Foro Económico Mundial Sobre América Latina” que la corrupción es un “fenómeno cultural”.
El diario Británico “Financial Times” aseguró en la coyuntura que “el mexicano perdió la paciencia ante tanta corrupción. Llegó a su límite”.
Quizás por eso el fenómeno es tema central en la actual campaña. Los spots de los candidatos presidenciales aluden a la sospecha de sus adversarios. Todos en mayor o menor grado están incluidos.
El lavado de dinero del panista Ricardo Anaya o la omisión del aspirante “ciudadano” del PRI, José Antonio Meade en el presunto desvío de recursos cuando fue secretario de Hacienda y Crédito Publico.
La consigna del modo de vida de Andrés Manuel López Obrador, el puntero candidato de Morena y para cerrar el entredicho de la candidatura independiente de Jaime Rodríguez “El Bronco” en un marco de oscuras presunciones que incluye uso de recursos de origen no aclarado y firmas ciudadanas apócrifas.
La campaña está apenas en su etapa inicial. Falta mucho por ver. Son tiempos de acusaciones y señalamientos.
En el análisis personal para la definición del voto, los electores caen en cuenta que los aspirantes (todos) tienen antecedentes y suelen justificar su decisión en aquello de que “todos roban”. Es más que común escucharlo. Esa es nuestra realidad.
En el mar de corrupción que nos ahoga, ¿qué procede? ¿Votar por el menos corrupto?

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