Los Juegos del Poder

Maribel Villarreal

05/12/17

Ser o no ser candidato del PRI

Habrá quien difiera, pero para una gran mayoría, José Antonio Meade inició con el pie izquierdo.
Los vítores y los aplausos de líderes cetemistas y de la CNC no abonan en lo absoluto a construir la pretendida candidatura ciudadana que obligó al PRI a los históricos cambios de su última asamblea nacional.
Hace muchas décadas que la CTM olvidó sus orígenes y que la dirigencia campesina -ambas priístas- se convirtieron en representaciones de membrete sosteniendo líderes insensibles que sólo ven por sus intereses.
Cada sexenio surgen de sus filas diputados y senadores. Las posiciones legislativas no responden a los conflictos de las bases.
La CTM es la millonaria sede obrera de los trabajadores cada vez más pobres. La corpulenta imagen de los líderes contrasta con la miseria crónica que padecen los obreros.
Lo mismo ocurre en la CNC. Aún estando en el poder no pueden servir ni de gestores al cada vez más vapuleado campo mexicano. Los legisladores cenecistas se suman a la votación colectiva por presupuestos cada año más raquíticos en el PEF.
¿Será que en el curso de la campaña Meade asuma la decisión de deslindarse del PRI?
¿Hasta qué punto podría hacerlo?
Convencer al electorado desde las siglas partidistas es complicado. Deslindarse podría traerle consecuencias.
¿Cuál será entonces la estrategia a lo que parece el callejón sin salida?
En política hay sumas que restan y hoy como nunca, el precandidato tendrá que ser cuidadoso y “sacudirse” las inmundicias sin herir susceptibilidades.
En recientes declaraciones aseguró que el 99 por ciento de la militancia priísta es honorable y puede tener razón. El problema es el restante uno por ciento.
En Tamaulipas, la fotografía con el senador Manuel Cavazos Lerma desplegó insistentes críticas en redes sociales.
Así como el ex gobernador de Tamaulipas muchos otros “chamuscados” personajes de éste y de otros Estados del país dañan las aspiraciones del ex secretario de Hacienda.
La definición de candidatos al Senado y a las diputaciones federales tendría que ser revisada a conciencia porque el pecado llevaría implícita la penitencia.
Si el PRI optó por una candidatura ciudadana es porque no le quedó de otra. Si Meade se deslinda es porque no tiene de otra si aspira a transitar en una campaña competitiva.
Ese es el punto, ser o no ser el candidato del PRI.

 

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