Los Hechos

Dulce Polly pura sangre

Se le aguaron los ojos; el pulso y la voz también le temblaron.
Otra vez el malvado villano hacía de las suyas en la trémula DULCE POLLY PURA SANGRE.
¿Adónde, adónde estará mi héroe adorado? Volvió a preguntar ella.
Pero el ingrato Supercan pareció olvidar o de plano no quiso responder y lanzar el conjuro: Cuando Polly está en problemas, lento no soy, Así que: ¡Hip, Hip, Hip, y ahí voy!
La tira cómica televisiva de mis mocedades setenteras me vino a la mente.
Si no me hacen caso, ¡Entonces subiré a tribuna!, sentenció la protagonista de este moderno desaguisado… y actuó en consecuencia.
Cuando YAHLEEL ABDALÁ CARMONA, siendo dirigente estatal del PRI demandó a un periodista, pidiendo restricciones e indemnización, muchos pensaron que quería someter la crítica a su errática gestión, con esa velada amenaza al gremio.
Pero nadie se amilanó, sino por el contrario, los señalamientos crecieron al ritmo de sus desvíos, como “mandamás” del priísmo tamaulipeco.
Luego se supo, con esa bandera de víctima, igual en los extremos de la voz tronante y los sentidos crispados, al borde del llanto y la embolia fingida, consiguió en México capital prolongaran el fin de su gestión, hasta cobrar la última prerrogativa “buena”.
“¡Si me corren ahorita, le van a dar la razón a los periodistas!”, dicen retumbó de su garganta, chillona y reclamante, en los corrillos de la sede nacional priísta.
Durante la sesión plenaria del Congreso Local, esta semana, la modorra de iniciativas baladíes se rompió, cuando a soportar el dictamen sobre su propuesta, la diputada panista PILAR GÓMEZ LEAL, abundó desde el podio sobre los alcances del protocolo para prevenir y sancionar el acoso laboral y sexual contra las mujeres dentro del sector público tamaulipeco.
La trascendencia del exhorto extensivo a los poderes y ayuntamientos para establecer protocolos, mecanismos, penas y consecuencias, a partir de un modelo en construcción para el propio Congreso, pareció desvanecerse en la ocurrencia de la priísta, proclamándose víctima de acoso, a la hora de “debatir” el dictamen, para ser votado.
“Simple protagonismo”, dijeron los avezados observadores, experimentados en este tipo de manifestaciones que de manera secuencial han desfilado por la Cámara al paso de los años y las legislaturas.
Otra intervención de la propia diputada, doliéndose de no haber sido invitada a la entrega de apoyos sociales en su municipio, Nuevo Laredo, por parte de la Secretaría de Bienestar Social del Estado, confirmó alguna otra sospecha: ahora quiere ser candidata a la alcaldía.
Cual la legendaria Dulce Polly, de salida de la sesión, con ojos, manos y voz tremulantes, aseguró que el acoso de que fue víctima consistió en la toma de su “retaguardia”, en un video que se hizo público.
“Me sentí ultrajada, acosada”, dijo la ex dirigente estatal priísta, sin dar mayores detalles del escenario e implicaciones en los hechos que aseguró, ya llevó ante las instancias jurisdiccionales.
Luego se supo, en realidad se trató de una entrevista y es a otro periodista al que estaría demandando en la Fiscalía, pidiendo como en el otro caso, restricciones para que no se le deje entrar al Congreso, ni acercarse a los lugares por donde ella pase o se encuentre.
Quiso que lo hiciera el propio Congreso, pero los jurisconsultos no encontraron motivo.
El comunicador, dueño de un portal y con más de tres décadas de ejercicio periodístico, asienta que más que imagen, grababa el audio de la entrevista que se dio de manera inesperada y en ningún momento, personalmente ni en la publicación, aludió al físico de la legisladora.

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