LOS HECHOS

José Inés Figueroa Vitela

16/07/2017

El corre mocho

Guardadas las proporciones, a la imagen tradicional del equipo de futbol profesional tamaulipeco Correcaminos, la administración estatal panista, le hizo lo que el gobierno federal panista en su tiempo hizo con el águila del Escudo Nacional: lo mocharon.
La tarde-noche del miércoles en que se hizo la presentación de la nueva imagen del conjunto deportivo emblemático del centro del Estado, las redes sociales hicieron cera y pabilo de las decisiones tomadas.
Desde la víspera corrieron profusas las invitaciones al Gimnasio de la Unidad Cultural y Deportiva Tamaholipa Siglo XXI, con una extraordinaria convocatoria que “los memes” ubicaron como más concurrida que los partidos del equipo.
“El Corre mocho”, fue tan criticado como la tácita desaparición del tradicional color naranja, que siempre fue la identidad del equipo, independientemente que en el pasado sexenio se haya adoptado como propio.
Imponerle el azul, como color dominante en los nuevos uniformes, a la inversa, significa “partidizar” la imagen del equipo, haciendo trascender la polémica mas allá de quienes, por tradición o cultura, todo lo critican.
Parecerá un tema intrascendente, reducido al interés de la afición futbolística, militante y localista, pero a como están las cosas, todo lo que haga o deja de hacer el gobierno estatal se ha vuelto agenda pública, en los mentideros públicos y domésticos.
La vida es una tómbola, to-to-tómbola
El tácito representante del partido MORENA en Tamaulipas, HÉCTOR MARTÍN GARZA GONZÁLEZ fue a Nuevo Laredo para decir que el ex alcalde CARLOS ENRIQUE CANTUROSAS VILLARREAL no será candidato de su instituto político a la alcaldía.
No es que el patrón, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR ya haya instruido una acción en ese sentido, pero en su lógica -del Guasón GARZA GONZÁLEZ-, como a aquel el PAN le regresó las cuentas públicas que ya había avalado el anterior Auditor Superior, es signo de corrupción que le inhabilita de facto.
Tampoco es cosa de exonerar la pasada gestión edilicia del hijo del mítico CHALE BOY, pero con los remanentes de los capitales amasados en el anterior trienio eventualmente será un tercero o cuarto en discordia dentro de la oferta política municipal del año entrante.
Mientras en el PRI ya cayeron en la cuenta que solo unidos podrán regresar al poder, dando paso a una disputa respetuosa entre personajes como CHUY VALDEZ y YAHLEEL ABDALÁ, a quienes se sumara una tercera “tapada”, del PAN podrían surgir otras dos cartas para la jefatura edilicia.
Hay quienes son de la idea que el PAN estatal -léase FRANCISCO GARCÍA CABEZA DE VACA- ya tiene comprometida la nominación para CHAVA ROSAS, en cuyo caso el alcalde en funciones, ENRIQUE RIVAS, andaría entre las opciones de aceptar una invitación a una chamba dentro del Gobierno estatal, o renunciar a su militancia y buscarla por otro partido.
CANTUROSAS siempre tendrá la opción del PRD, mientras no desbanquen a su amigo JORGE VALDEZ de la tutela de las siglas en el Estado, más la deuda de atrás y el abono a futuros que pueda concretar con el Partido del Trabajo, así como la vía independiente, tampoco le estará vedada habida cuenta de su no militancia partidista.
Luego entonces, para Nuevo Laredo se estaría perfilando una elección “de cuartos”, como la que ya se dibuja en otras de las principales concentraciones urbanas tamaulipecas.
La inercias que pueda generar la popularidad del PEJE LÓPEZ OBRADOR es un elemento adicional en esta contienda, donde de entrada el PAN en el Poder estatal con el bono que le significa pretenderá reivindicar presencia; el PRI capitalizando el desgaste panista buscará recuperar espacios y el factor de los independientes, atrayendo el sentimiento antigubernamental estarán en juego.
Las expectativas de competencia en cualquiera de esos apartados, igual los meten, a unos y otros, en rebatingas internas, intromisiones externas, que deberán sortear para llegar en la mejor condición al proceso constitucional.
Neomorenistas, como FELIPE GARZA NARVÁEZ, dejan correr la versión que llegan al “Pejepartido” a elevar la calidad de la oferta y por ello tienen mano en las nominaciones mayores, al Senado y en primera posición para “ganar perdiendo”, inundando de contento a sus nuevos correligionarios.
Son afirmaciones que no pasan la más somera consulta, independientemente de los saldos del recuento de lealtades, honestidades y transparencias que en algún momento vayan a hacerse, ante el cúmulo de “tentaciones” que ya se andan tendiendo al paso de los personajes.

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