LOS HECHOS

José Inés Figueroa Vitela

19/03/2017

Hacer la tarea

“Predicar con el ejemplo”, reza una máxima universal.
AGUSTÍN DE LA HUERTA MEJÍA suele repasar anécdotas y compartir convicciones para ilustrar sus postulados.
Así lo hace en sus conversaciones personales, como en los encuentros de trabajo con sus colaboradores dentro del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica, CONALEP, de cuyo sistema es director en el Estado.
“Cada que llego a las oficinas -centrales- como a los planteles -a los que ya dio tres vueltas-, procuro saludar a todos y buscar alguna convivencia”, dice cuando repasa la tónica de trabajo que ha impuesto en esta responsabilidad que inicia precisamente con la amabilidad y el respeto.
“Si yo soy amable y respetuoso, igual pretendo que todos lo sean en el trabajo”.
El trabajo permanente, por añadidura vuelto en resultados positivos, complementan en esas premisas.
“En mis escuelas -es dueño de instituciones de preescolar a bachillerato privadas que iniciaron sus padres-, les digo a los empleados, aquí solo hay un puesto de güevón… y ya está ocupado”.
Esa expresión también le ha valido en la responsabilidad pública que ahora detenta: si yo, con esa potestad, ando trabajando, no se vale que ninguno de los funcionarios, directivos, personal de apoyo o maestros dejen de cumplir sus responsabilidades.
En una de tantas reuniones donde ha venido impulsando el renovado perfil de la institución, en el plantel de Río Bravo, los medios recogieron sus conceptos, publicando que “los güevones no tendrán cabida en el Conalep”, lo que hirió algunas susceptibilidades.
Al reclamo, las explicaciones y puestos en la sintonía, lo que se ha multiplicado es, entre reconocimientos, la puntualidad en las clases, la preparación y la suma de afanes para ir en destino de las metas y objetivos precisamente estructurados.
Van de cambiar la estructura organizacional, a mejorar la calidad de los servicios, rediseñar la imagen institucional, incrementar la calidad académica, el porcentaje de ingreso y la generación de recursos propios, así como reducir el porcentaje de deserción.
Superar los estigmas que han dado espacio a crueles chascarrillos sobre el sistema, poniendo en el centro las aspiraciones de los jóvenes que les confían su preparación, animando la movilidad social con proyectos de vida dignos, empujan esos afanes.
Un sistema de supervisión y seguimiento en cada plantel, más el contacto permanente en el ejercicio itinerante del cargo y la presencia en oficinas centrales mientras permanecen abiertos los planteles -tiempo completo-, dan confianza a AGUSTÍN DE LA HUERTA en llevar a buen puerto la encomienda.
La capacidad instalada es para atender a 12 mil estudiantes y ahora hay 8 mil 900; los planteles de Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Victoria están cubiertos pero en los otros todavía hay espacios para promover y en esas andan.
De los primeros cien días de gestión recién rindió un informe en el plantel de Tampico, para los del centro y el sur del Estado; a finales de mes hará lo propio desde Reynosa para los del norte… y va por más.
Una reciente encuesta de Consulta Mitofsky establece que mientras a nivel nacional la problemática de la población se remite a cuestiones económicas en el 43.5 por ciento, en la vecina entidad de Nuevo León no cambia significativamente con el 41.8 por ciento.

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