Locuras Cuerdas

Punto de inflexión: AMLO vs Urzúa

No retengas aquello que se va, ni rechaces lo que está por venir. Proverbio chino.

Por más que no quiera abordar el tema de la política, como una protesta ante tanto desaguisado que actualmente vivimos, es imposible no hacerlo. Algunos de mis lectores me advierten que es mejor escribir de cosas de la vida que, de política y cosas peores, Catón dixit. El punto es que tenemos un presidente en AMLO que simplemente la labor de columnista no puede dejar pasar por alto.
AMLO es como el equipo de futbol América; podremos estar de acuerdo o no con las acciones de AMLO, podemos amarlo u odiarlo pero jamás será un personaje que nos induzca a la indiferencia. Es un genio político para llamar la atención y sobre todo para marcar agenda. Pero creo que en el caso de la renuncia de Carlos Urzúa se le pasó la mano. Y ahora con su facundia meridional ya lo comparó con Agustín Carstens y José Antonio Meade. Debo suponer que ya no son tan amigos.
Hace siete meses jamás hubiéramos pensando este desenlace, pero ya lo hemos comentado que el destino es demasiado poderoso y los juegos del destino mismo son en verdad terribles y misteriosos. Tan es así que con un solo toque puede cambiar el futuro de un hombre completamente. Tal es el caso de Carlos Urzúa.
Creo que las discrepancias eran tantas con el presidente que el fuego de la culpabilidad ya quemaba todas las aspiraciones mundanas y políticas de este excepcional funcionario de las finanzas. Lo mismo le sucedió en 1973 al entonces secretario de Hacienda Hugo B. Margáin, en el sexenio de Luis Echeverría. La Historia es cíclica.
La carta renuncia deja entre ver que se están aplicando políticas económicas en base a conjeturas parecidas a la evidencia científica pero que nada tiene que ver con eso. Cuestión de enfoques.
Si lo que AMLO quiere es solamente subalternos con inteligencias precarias y sin voces de discrepancias, pues entonces ya nos llevó aquello que coloquialmente decimos la fregada, por no decir el nombre de su rancho.
La salida de Carlos Urzúa y la llegada de Arturo Herrera a la SHCP debe ser un parteaguas, un sustancial punto de inflexión para que el presidente AMLO nos lleve al auténtico desarrollo. De acuerdo con eso de primero los pobres, pero entonces digamos que segundo, el desarrollo sustentado en talento y no solo en dádivas.
Por otro lado no puedo aceptar que un solo hombre defina la economía de todo un país, ni Urzúa con su renuncia, ni AMLO con sus obstinaciones; y en la aurora de este vasto sol, naciente de ideas en la economía mundial, propio de nuestro siglo, tienen un esplendor magnífico ciertos países como China y la India; y son majestuosos sabes por qué sesudo lector, porque piensan.
La elevación de nivel que traen a la civilización estos países aludidos les son intrínseca, viene de ellas mismas y no de un accidente y mucho menos de un solo hombre o mesías. Solo los pueblos bárbaros tienen súbitas crecidas después de una victoria.
China e India, estos países ya están formando ciudades para 100 millones de habitantes porque así lo demandan sus particulares circunstancias demográficas. Su única obstinación es el crecimiento de su economía.
Estos dos países son muy poderosos porque tienen la capacidad de transformar las materias primas en talento. Así de simple. Atendamos con avidez el siguiente detalle que dice mucho para saber a dónde queremos ir.
Después de la caída del muro de Berlín los rusos le apostaron a los recursos naturales y hoy están colocados en el lugar No. 11 de la economía mundial; a diferencia China le apostó al talento y al emprendimiento tecnológico y eso lo tiene en el lugar No. 2 en la lista mencionada.
Otro dato de mucha relevancia y que nos incumbe en forma definitiva es que, al inicio del TLCAN en 1994, México le apostó acentuadamente a la manufactura y eso nos colocó en el lugar No. 15 de la economía mundial; a diferencia de nosotros y a partir de la misma fecha, India se la jugó con el talento y la tecnología y eso los ubica en el lugar No. 5 de la economía mundial.
No se puede hacer una obra maestra de la ignorancia. Hemos simulado acciones en la educación que no se aterrizan en la realidad. El camino, según la experiencia de estos dos países asiáticos es el desarrollo del talento con la educación y la tecnología; ya sea Urzúa o Herrera, el punto es tener ese rumbo. Menos de eso no importa quién sea el secretario titular, el destino seguirá siendo el mismo: la mediocridad.
El tiempo hablará.

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