Gran Angular

Raúl Rodríguez

22/03/16

¿Qué bolá Cuba?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama está de visita en Cuba. Es el primero, en funciones, que lo hace en casi noventa años, pues el último fue Calvin Coolidge en enero de 1928. Obama es también el primero en pisar territorio cubano tras 55 años de conflictos y confrontaciones que llegaron a poner en riesgo la paz mundial.
Quien esto escribe es de una generación que nació en medio de la parte más caliente de la Guerra Fría y que vio en la Revolución cubana una epopeya que sacudía el colonialismo y sugería para América Latina un esperanzador cambio político y social. Esa esperanza se fue desdibujando con el autoritarismo que parecer estar en el ADN del régimen de Castro, atizado el embargo económico impuesto por Estados Unidos y el alineamiento de Cuba con lo que fue la Unión Soviética.
La Revolución triunfante llegó a Cuba con los hermanos Fidel y Raúl Castro. Ellos y su barbuda guerrilla bajaron de la Sierra Maestra y entraron en La Habana los primeros días de enero de 1959.
Washington consideró un despojo el reparto de la tierra promovido por el nuevo régimen, y no había empezado 1960 cuando los dos países ya escalaban su confrontación. Para noviembre de 1960 se decretó el embargo comercial contra Cuba.
Cuatro meses después, en abril de 1961, fracasó en Bahía de Cochinos un intento de invasión patrocinada por la CIA. Las presiones económica, política y militar arrojaron a la Revolución a los brazos del oso soviético. Cuba quedó así en el centro de la disputa de las dos potencias que intercambiaban amenazas de atacarse con nuclear.
En ese contexto, con Kennedy en la Casa Blanca y Kruschev en el Kremmlin, ocurre la llamada Crisis de los Misiles. Durante varios días de octubre de 1962, la amenaza de una confrontación nuclear tuvo al mundo en vilo. El presidente de EU denunció que la URSS había colocado cohetes nucleares en territorio cubano, y exigió su desmantelamiento inmediato. Kruschev se negó, envió, por el contrario, una flota de acorazados hacia las costas cubanas. Estiró la liga hasta que decidió dar marcha atrás.
Con el tiempo creció el aislamiento de la isla, perverso pleonasmo. Cuba dependía casi al cien por ciento del apoyo económico de la URSS y endureció su régimen. La Revolución había dado frutos encomiables en temas seguridad social y de salud, pero cercenaba libertades fundamentales como las de expresión y de tránsito, lo que sumado al racionamiento obligado por el embargo, desesperaba a los cubanos.
Fue así que en diciembre de 1965, Fidel Castro tomó la decisión de permitir salir, a quien así lo quisiera, por el pequeño puerto de Camarioca, pegado a las encantadoras playa de Varadero. Barcos de familiares y amigos se llevaron entonces a unos tres mil cubanos. Esta forma de liberar presión se repitió seis años después en los llamados Vuelos de la Libertad, a través de los cuales abandonaron la isla más de 250 mil cubanos.
Un éxodo similar se repitió en 1980. Este increíble oficio me permitió vivirlo. Tuve la fortuna de ser el único periodista extranjero al que se le permitió entrar al país cuando miles de cubanos se apoderaron de la embajada de Perú exigiendo libertad. El video lo decía todo pero imposibilitaba la explicación del contexto en que ocurría. El gobierno cubano sólo permitió que enviara a México las imágenes más suaves. Todo aquello derivó en el éxodo de Mariel, un pequeño puerto al que Castro permitió llegar embarcaciones en las que se fueron unos 130 mil cubanos entre abril y octubre de 1980.
Las cosas para Cuba y su gobierno se habrían de complicar más. Con la caída de la Unión Soviética y la suspensión de la ayuda al gobierno de La Habana en agosto de 1989, el gobierno se vio obligado a decretar un “período especial en tiempos de paz”, alguno de cuyos episodios más álgidos también me tocó cubrir. Lo verdaderamente dramático era el sufrimiento del pueblo cubano.
El sistema, con tales obstáculos, y quizás sin ellos, no era viable. Ganó entonces el pragmatismo: Fidel intentó abrirse al mundo pero los años lo doblegaron. Tras dos años de problemas de salud se retiró. Las riendas del país quedaron en su hermano Raúl, el más comunista de los dos hermanos, pero también el más pragmático.
Con él se dan las intensas negociaciones, mediadas por la Iglesia Católica, que desembocaron en el deshielo de la relación, anunciado el 17 de diciembre de 2014 por los presidente Castro y Obama; el restablecimiento de relaciones diplomáticas el 20 de julio de 2015 y ahora la histórica visita a la isla del presidente estadounidense.
“¿Qué bolá”? preguntó Obama a los cubanos en su primer mensaje en la isla. Pues tu dirás, le responden los cubanos. Jamás pensé vería algo así.

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