Desafío

*Capital Perdido
*¿salinas Llama?

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8/02/2019 – Sin meternos en camisa de once varas y de acuerdo a las opiniones de 447 catedráticos recogidas en el diario La Jornada, la economía del narcotráfico deja una derrama de 600 mil millones de pesos al año, esto es aproximadamente 34 mil millones de dólares, el doble de lo que genera la compraventa de medicinas en un país permanentemente enfermo por las condiciones naturales extremas: no tenemos calefacción ni aire acondicionado, entre la mayoría claro, para aislarnos de las temperaturas a la intemperie, esto es al aire libre.
Por otra parte las redes de huachicol, cada día se descubren más tomas clandestinas en un combate que parece interminable, producen ganancias de mucho más de los 62 mil millones de pesos calculados por la oficialidad –digamos un diez por ciento de los movimientos subterráneos del tráfico de drogas-, en una fuga de capitales imparable que, por supuesto, representan el numen de la depauperación nacional a cambio de las riquezas inmensas de los funcionarios de cuello blanco y sus cómplices de los palacios de los palacios para quienes los cambios políticos son solamente cosquillas destinadas a despejar y desarrollar sus mayores ambiciones. ¿Cuánto dinero esperan reunir, este año y lo siguientes, por debajo del agua?
El caso es que, de manera sorpresiva, el presidente López Obrador, casi al finalizar enero, declaró que la guerra contra el narcotráfico había terminado ya y que, además, no era su papel “andar persiguiendo a los narcos” considerados delincuentes de altos vuelos y sometidos a las mayores coerciones del código penal, incluso la extradición controversial porque los envían a los Estados Unidos sin haber purgado sus penas en su país o ni siquiera haber concluido cada debido proceso.
Eso sí: de la derrama económica producida por el narcotráfico no queda un centavo para el erario público y solo reciben utilidades los miembros de la clase política, todos los partidos incluidos, que son “claves” para limitar las acciones bélicas contra ellos; y, desde ahora, más se beneficiarán con el armisticio unilateral del presidente que niega una guerra que, el mismo día, se recrudeció.
Algo debiera quedar para el gobierno infiltrado; cuando menos que la clandestinidad saliera a la luz y generara dividendos LEGALES a la administración pública y no haberes sucios para aumentar las riquezas de los políticos y empresarios felones. No habría más sangre y las hipocresías descenderían varios niveles. Y, entonces sí, podría hablar el mandatario en curso del principio del fin de la encarnecida guerra contra el narcotráfico, no contra las drogas que envilecen las almas.
La Anécdota
La leyenda de salinas no termina por cuanto a los rastros por él dejados; no hay crimen perfecto ni desde el poder absoluto que él ejerció de la mano –nunca lo olvidemos-, del siniestro doctor Joseph-Marie Córdova Montoya cuyo gran privilegio fue conocer a carlitos en Harvard.
Pues bien, al evidenciarse que hubo comunicación telefónica entre salinas y el asesino material de Luis Donaldo Colosio, Mario Aburto Martínez, podemos confirmar las hipótesis de una monumental conjura contra el entonces candidato y también para sumir al país en el abismo mayor del neoliberalismo con zedillo a la cabeza.
Es hora de actuar, presidente López Obrador. El 21 de marzo queda lejos.

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