Desafío

Rafael Loret de Mola

7/09/17

Hasta los que no simpatizan con Andrés Manuel, sin llegar a la fobia del desalmado fox –delincuente electoral confeso e impune que admitió su participación directa en el fraude comicial de 2006 del cual salió el usurpador calderón-, admiten la posibilidad inminente de una victoria de “su” MORENA en los próximos comicios presidenciales con las campañas adelantadas, en las atrofiadas narices de Lorenzo Córdova Vianello, el racista presidente consejero del INE. No entiendo, no puedo considerar si es mayor su fuero a la ofensa imperdonable contra las etnias de México.
La situación, de cara a tal perspectiva casi inminente, se volvió más turbia ante la negativa de ofrecer una iniciativa para legislar sobre las segundas vueltas electorales y así recuperar, cuando menos, la mitad más uno de los votantes aunque el abstencionismo no pudiera ser derrotado en las urnas. De allí que sea compleja la perspectiva del icono de la izquierda quien acapara toda la atención y no ha sido capaz de construir liderazgos propios al grado de depender de los cooptados de la propia “mafia del poder” como la llama. Es él, naturalmente, el único candidato actuante y no hay nadie que dude al respecto contraviniendo con ello los usos democráticos de cada organismo político.
Quizá en este punto recala la debilidad mayor de Andrés: en la ausencia de competencia interior y, por ende, en la imposibilidad, teórica y práctica, que pudiera surgir un adversario morenista -¿qué podría hacer Ricardo Monreal, por ejemplo, o un “externo” surgido de la burguesía gobernante como Jorge Castañeda Gutman o el eterno referente Juan Ramón de la Fuente?-, dispuesto a disputarle la bandera y la causa con mayores posibilidades de cobertura y sin agitar tanto a los mercados financieros de Estados Unidos en donde se percibe como alto riesgo la eventual llegada de López Obrador sin meditar sobre las razones por las cuales un treinta por ciento de sufragantes puede llevarlo al triunfo.
De lo anterior surgen las confusiones de Moody s Investor Service, la agencia consultora de los grandes capitalistas, que primero aseveró que si gana MORENA no sería un peligro y luego, días después tan solo, modificó su postura y lanzó a los cuatro vientos un rumor tenebroso: tal situación acarrearía “un choque brutal” en el mundo financiera por la incertidumbre que provocaría, sobre todo en los Estados Unidos dominado por la xenofobia de su anaranjado presidente, cortar las líneas entreguistas establecidas… si se animara a tanto, naturalmente.
El hecho es que la carrera, que oficialmente no ha comenzado según el burro prieto del INE, parece marcada por los intereses trasnacionales y como no tenemos poderío nuclear, como Norcorea digamos, somos fácilmente asustadizos ante las advertencias del norte que pesarán bastante más que quince millones de votos emitidos, los calculados para llevarse la contienda desigual y tramposa desde su inicio.
Pobre México, tan lejos de la democracia y tan cerca de los enloquecidos fascistas modernos.

La anécdota
El imbécil “pato” Donald Trump Macleod, en uno de sus habituales arrebatos, desechó la idea del cambio climático y decidió que su país, el más contaminador entre las naciones del mundo, saliera del “Acuerdo de París”, firmado de antemano por su predecesor Barack Obama, para intentar sortear los graves riesgos meteorológicos causados por el descuido humano desde la llamada “revolución industrial” del siglo XVIII.
Del mismo modo, la poderosa vecina del norte, desechó sumarse al “Protocolo de Kioto”, que data de diciembre de 1997 –hace ya dos décadas-, que tiende a combatir y reducir las emisiones con efecto “invernadero” que son el origen del calentamiento global que ahora padecemos y ocasiona, entre otros efectos, el deshielo de los polos y las variaciones en los océanos. De allí, el creciente número de huracanes, como el devastador “Harvey” que obligó a Trump llevarse a Texas a su Melanie con tacones de aguja. ¡Ah, estos millonarios insensibles! ¿Hasta cuándo se les permitirá mantenerse en la Casa Blanca? ¿O ya enloqueció la mayor parte de los estadounidenses?

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