DESAFIO

Rafael Loret de Mola

28/07/2017

*Marina de Asfalto
*Tres Procuradores

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Desde 1985 cuando la sede del Almirantazgo, atrás de la avenida Juárez de la Ciudad de México –en la calle José Azueta-, se vino abajo, insistimos en la inutilidad de mantener esta dependencia tan alejada de las costas mexicana que tiene la misión de preservar; alegábamos que en la capital del país los marineros de asfalto sólo podrían aspirar a dragar y mantener en condiciones a los dos lagos de Chapultepec y dada la contaminación de éstos ni eso podían hacer con efectividad.
Pese a ello, desde el sexenio calderonista, uno de los más entreguistas y ominosos de la historia –quizá por ello e aplaudieron tanto los congresistas estadounidenses en Washington-, la Marina realiza cateos, operativos y detenciones en zonas urbanas en las cuales no hay agua, muchas veces, ni para bañarse y deben alquilarse “pipas” –a mil pesos-, para intentar subsanar necesidades básicas; pero, además, fue notoria la intervención de esta fuerza en zonas como galería del “Palacio de Hierro”, una de las firmas del protegido intocable Alberto Baillères, en donde, por cierto, se encontraba comprando ropa de lujo la antes discreta Xóchitl Gálvez, hoy delegada de la Miguel Hidalgo como hidalguense que es.
Viene a cuento lo anterior ante la acción de los marinos, en la Ciudad de México, a centenares de kilómetros de la costa más cerca, la de Veracruz hoy Yuneslandia, para desmantelar al llamado “cártel de Tláhuac” abatiendo a Felipe de Jesús Pérez, “El Ojos”, distribuidor de cocaína y amapola en Ciudad Universitaria. Murieron ocho de las bandas y, de hecho, tal fue una declaración de guerra contra otras similares, la de Tepito es la más fuerte, con la ciudadanía como rehén en el nuevo campo de batalla.
Pero, ¿por qué la Marina realiza estas funciones fuera de su jurisdicción? ¿Es parte del acuerdo para asegurar la infiltración de la misma por parte de los marines estadounidenses? Resulta que Barack Obama y calderón transaron la posibilidad de que esta fuerza armada, caracterizada por las invasiones, entrara a México “pacíficamente” para coadyuvar esfuerzos con la llamada “guerra de calderón” –cien mil muertos como saldo según informes de las organizaciones no gubernamentales-, y mantener de esta manera los equilibrios en el mercado de consumo de drogas mayor del mundo, administrado, además, por las agencias de inteligencia estadounidenses. Círculo cerrado con otra presea para los calderón cuya infamia no tiene fin.
Los precedentes son funestos y también explican la insolencia de felipe, a quien le sobraba tela en su casaca militar, al apoyar las descocadas presunciones de su otrora discreta mujer, Margarita, para alcanzar la Presidencia de la República. ¿Vamos cayendo en cuenta? La invasión simulada, las ovaciones en el Capitolio, las buenas maneras de Barack y la traición de calderón están en el mismo coctel.
La Anécdota
Tres procuradores han sido durante el régimen en curso. Y los tres han fracaso escandalosamente sin mayores afanes de su jefe, el presidente de los 51 años, fan del futbolero Toluca… y de las estrellitas telenoveleras de Televisa; no sólo de una. A saber:
1.- Jesús Murillo Karam, rebasado por el caso de los normalistas de Ayotzinapa y los genocidios de Tanhuato, Tlatlaya, Apatzingán y un largo etcétera. Sus versiones no sirven in para un cómic de la década de los cincuenta.
2.- Arely Gómez González Blanco quien fue introducida, suponemos, por el túnel construido para el escape de “El Chapo” Guzmán que debió estar muy bien concesionado. ¿Acaso fue Odebrecht?
3.- El actual, Raúl Cervantes Andrade, sepultado por los errores sustantivos para la extradición del troglodita veracruzano, Javier Duarte de Ochoa, amén de su total distracción de actos criminales negligentes como los cometidos por Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y Transportes, sostenido sólo por las pistolas –de juguete- del niño de los 51 años.
Son el espejo de la vida judicial y política de hoy.

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