Activista mantendrá lucha a favor de los inmigrantes

8/01/2019 – El Paso/Agencias.- Con el inminente cierre de carpas en Tornillo, donde se detuvo desde el mes de junio pasado a miles de menores migrantes, el neoyorquino Josh Rubin alista su regreso a casa, con el sentimiento del deber moral cumplido, tras mantener por casi 3 meses observación y una protesta pacífica al exterior del centro de detención.

Guardia constante
“Simplemente era algo que me sentí obligado a hacer, sobre todo porque soy judío y tengo muy claro lo que pienso de los campos de concentración”, sostuvo Rubin en una charla con medios estadounidenses. Con ligeros recesos para dormir, alimentarse, y a veces cruzar a la población mexicana de Guadalupe para asistir a misa, Rubin mantuvo guardia constante para reportar y documentar los movimientos de personal y menores detenidos en el lugar, que en fechas de mayor ocupación llegó a albergar a 2 mil 800 detenidos. “Yo estaba en mi casa viendo las noticias de lo que pasaba en un paraje desértico de Texas y me enojé muchísimo, tanto que en mi sobresalto le dije a mi esposa Melissa que debía estar ahí para protestar y buscar que liberen a los niños que habían sido separados de sus familias”, recuerda Rubin, un ingeniero en sistemas computacionales de 67 años de edad.

Campo de concentración
“Un campo de concentración para niños es algo que simplemente no se puede permitir en los Estados Unidos, por ello es que decidí subir a mi camper y hacer el viaje a Tornillo, un lugar donde nunca había estado antes”, sostuvo Rubin, quien realizó un viaje de más de 2 mil 200 millas para llegar a su destino. “Lo primero que me sorprendió al llegar es que yo era el único en el lugar, y aunque al paso del tiempo otras personas se unieron, durante muchos días estuve ahí solo”, sostuvo. La labor solitaria de Josh Rubin ayudó a fomentar la conciencia de organizaciones civiles, voluntarios, políticos y medios de comunicación que destacaron el esfuerzo de la manifestación pacífica, incluso al otro lado de la frontera.

Confirman cierre
“Hace años viajé a México, a Guatemala en Centroamérica, pero mi español no es muy bueno, es muy básico, pero lo suficiente para decirle a los niños que están detenidos que no están solos”, afirmó el activista. “Quizá no puedo comprender la totalidad de lo que la gente me dice cuando voy a Caseta a misa, pero entiendo muy bien que me reconocen y que saben lo que he estado haciendo a lo largo de estos meses, y ahora es momento de que yo comparta estas experiencias con personas que no pueden estar aquí, pero que igualmente quieren enterarse de lo que sucede de primera mano”, sostuvo. La empresa BCFS (que administra la ciudad de carpas) confirmó el cierre del centro de detención a fin de mes, lo que se suma al registro que los observadores han realizado sobre los cientos de menores que han sido movilizados fuera de dichas instalaciones. Ahora Rubin se prepara para realizar una serie de charlas en público en diferentes ciudades, para aquellas personas que no están tan cercanas a las redes sociales, o que buscan escuchar las experiencias del activista en persona.

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